Antonio Acedo, el maquinista nacido en Móstoles que miraba el mundo desde la ventanilla de un tren
Hijo y nieto de ferroviarios, fotógrafo y vecino durante dos décadas de Loranca, murió a los 36 años en el accidente ferroviario de Urda
La vida de Antonio Acedo Meneses estuvo marcada por dos pasiones: los trenes y la fotografía. Nacido en Móstoles en 1990, el maquinista de Renfe falleció el miércoles 28 de octubre en el accidente ferroviario de Urda, donde el AVE que conducía colisionó con un tren de Iryo.
Tenía 36 años y es una de las víctimas del accidente, que según las autoridades ha dejado al menos 69 fallecidos, una cifra provisional.
El Ayuntamiento de Móstoles convocó un minuto de silencio por las víctimas y ha suspendido su agenda municipal durante los tres días de luto oficial, del 29 de octubre al 31 de octubre, incluyendo las actividades de Halloween.
El Consistorio mostoleño secundó la iniciativa de la FEMP y de la FMM para expresar su respeto y su solidaridad con las víctimas y sus familiares.
Una familia de ferroviarios
El tren formó parte de su vida desde niño. Su padre era maquinista y su abuelo trabajó como eléctrico de Renfe. Aunque nació en Móstoles, pasó unos veinte años con su familia en el barrio de Loranca, en Fuenlabrada, donde despertó su pasión por la fotografía, el arte y los paisajes.
La mirada de un fotógrafo
Según su biografía personal, su afición nació al contemplar de niño negativos, diapositivas y fotografías analógicas de viejos viajes familiares, realizados en su mayoría con cámaras como la Werlisa Color, la Minolta 7000 y una Start polaca de tipo Rolleicord.
En 2010 decidió estudiar fotografía y empezó a crear una obra propia sobre paisajes, viajes y escenas cotidianas. Dos años después, en 2012, inició su formación como maquinista, un camino que lo llevó a vivir en Barcelona. Allí trabajó en el servicio de Rodalies y comenzó estudios de Arte, Historia y Geografía en la Universitat Oberta de Catalunya.
Sus series unieron las dos vocaciones: La vida del maquinista y Paisajes desde el tren, esta última un proyecto con imágenes de sus viajes entre Madrid, Barcelona y Valencia, hechas con un móvil pegado a la ventanilla.
Un recuerdo compartido
Su partido, Izquierda Española, confirmó su fallecimiento. Diversos compañeros, amigos y personas de su entorno destacaron públicamente su cercanía y su trato personal tras conocerse su muerte.
Su recuerdo permanece ligado al ferrocarril y a la fotografía, las dos pasiones que marcaron su vida y que quedaron reflejadas en las imágenes que captó durante años desde la ventanilla de un tren. Él mismo dejó escrito en su página web una frase que resume su mirada: “La belleza es pasajera, pasajera en un tren”.

