El PSOE de Móstoles evidencia su división con dos comunicados sobre una misma reclamación
La crisis interna que arrastra el PSOE de Móstoles desde hace más de un año ha terminado trasladándose también a su estrategia de comunicación, después de que la dirección local del partido y el Grupo Municipal Socialista hayan distribuido por separado dos notas de prensa diferentes para informar de una misma reclamación contra una modificación presupuestaria de 2,36 millones de euros.
Dos estructuras del mismo partido, dos comunicados y diferentes portavoces para trasladar a los medios prácticamente una misma iniciativa política, en un momento especialmente delicado para los socialistas mostoleños y a nueve meses de unas elecciones municipales en las que aspiran a recuperar la Alcaldía perdida en 2023.
El Grupo Municipal Socialista remitió este lunes una nota en la que anunciaba una reclamación contra la modificación presupuestaria de 2.364.126,75 euros aprobada inicialmente por el Ayuntamiento el pasado 30 de julio.
El comunicado denuncia que más del 90 % de los recursos se concentra, según los cálculos socialistas, en Festejos y Turismo y cuestiona la utilización del Remanente de Tesorería para financiar estos gastos.
De forma paralela, la estructura orgánica del PSOE de Móstoles distribuyó otra nota sobre exactamente la misma reclamación, aunque con otro enfoque y otra portavocía: «El PSOE de Móstoles reclama revisar una modificación de crédito de 2,36 millones y advierte del riesgo para la estabilidad presupuestaria».
En esta segunda comunicación el protagonismo recae en Santiago Carrasco, secretario de Política Municipal de la Ejecutiva local encabezada por Álex Martín, mientras que el primer comunicado parte del Grupo Municipal cuya portavoz es la exalcaldesa Noelia Posse y Susan López Antequera ejerce como coordinadora.
Las dos notas comparten incluso uno de sus argumentos fundamentales: la advertencia de la Intervención General sobre un «potencial impacto negativo sobre la estabilidad presupuestaria».
La existencia de estructuras orgánicas e institucionales diferenciadas es habitual en cualquier formación política. Lo menos habitual es que ambas conviertan una misma iniciativa en dos comunicaciones independientes dirigidas a los mismos medios.
La duplicidad proyecta así una imagen de bicefalia comunicativa que adquiere especial relevancia por los graves enfrentamientos que han marcado durante los últimos meses las relaciones entre la dirección local y parte del Grupo Municipal.
Una crisis enquistada desde 2025
El conflicto socialista en Móstoles no nació esta semana ni se limita a una disputa sobre quién envía las notas de prensa.
La agrupación mantiene pendiente desde abril de 2025 la renovación de su Comisión Ejecutiva Municipal después de que el proceso interno fuera suspendido por resolución federal.
Álex Martín era entonces el único candidato después de decidir presentarse pese a la recomendación previa del PSOE de Madrid para que tanto él como Noelia Posse dieran un paso atrás debido a su situación procesal en el caso ITV.
Posse asumió aquella petición. Martín mantuvo su candidatura.
La crisis no tardó en trasladarse al Ayuntamiento.
La mayoría de los concejales del Grupo Municipal Socialista decidió pocos días después cesar a Martín como portavoz adjunto y a Santiago Carrasco como secretario del grupo.
Cabe recordar que Santi Carrasco que fue miembro del consejo de Administración de Móstoles Desarrollo por designación del Grupo Socialista y dimitió sin ponerlo en conocimiento del grupo, que tuvo que suplirle con carácter de urgencia.
La decisión evidenció hasta qué punto se habían deteriorado las relaciones entre los dos ámbitos del socialismo mostoleño: la mayoría de sus representantes municipales apartaba de sus responsabilidades a dos dirigentes de la estructura local.
Martín recurrió y terminó siendo restituido como portavoz adjunto tras la intervención de la dirección regional, mientras Carrasco permaneció fuera de la secretaría del Grupo Municipal.
El episodio dejó al descubierto una fractura que, lejos de cerrarse, volvió a agravarse este año.
Dimisiones y peticiones de suspensión
Noelia Posse y otros seis miembros de la Ejecutiva local abandonaron posteriormente sus responsabilidades orgánicas.
Entre ellos figuraban los concejales David Muñoz, Marisa Ruiz y Rebeca Prieto, además de Javier Sánchez de Lucas, Pablo Moreno y Kelvin Antonio Heredia.
Los dimisionarios describieron como «insostenible» la situación de la agrupación y denunciaron una «interinidad permanente» desde la paralización del proceso de renovación de la dirección local.
La crisis escaló todavía más cuando Posse, Muñoz, Ruiz y Prieto solicitaron la suspensión cautelar de su propia militancia mientras se resolvía judicialmente el caso ITV y reclamaron que la misma medida se aplicase al resto de afectados por el procedimiento, incluido Martín.
Días después, otros 22 militantes trasladaron a la Comisión Federal de Ética y Garantías y a la Comisión Ejecutiva Federal otra petición para suspender cautelarmente de militancia al secretario general y a otros integrantes de la Ejecutiva con procedimientos judiciales abiertos.
Los firmantes reclamaron también información sobre expedientes internos y cuestionaron el funcionamiento de una agrupación cuya dirección continúa pendiente de renovación desde 2025.
El enfrentamiento había dejado así de limitarse a las diferencias entre dirigentes para alcanzar también a una parte de la militancia.
Una Ejecutiva respaldada, pero sin cerrar la crisis
La dirección de Martín consiguió posteriormente superar una prueba interna importante.
La Asamblea ordinaria celebrada el 26 de junio respaldó mayoritariamente la gestión de la Comisión Ejecutiva Local, con siete votos en contra, según informó el propio PSOE de Móstoles.
En aquella reunión se reorganizó además la dirección para cubrir las vacantes dejadas por las dimisiones. Santiago Carrasco asumió la Secretaría de Política Municipal e Institucional, responsabilidad desde la que aparece ahora como principal portavoz en el comunicado difundido por el partido sobre la modificación presupuestaria.
El resultado de aquella asamblea permitió a Martín reforzar internamente su dirección, pero no recompuso las relaciones con los concejales que habían abandonado la Ejecutiva ni puso fin a la singular situación orgánica abierta tras la suspensión del proceso de renovación.
Y la última duplicidad comunicativa vuelve ahora a exponer públicamente esa convivencia difícil.
Dos altavoces para una misma oposición
La paradoja es especialmente evidente en el contenido de las notas difundidas esta semana.
El Grupo Municipal acusa al Gobierno del PP de falta de planificación presupuestaria y sostiene que ha convertido el presupuesto municipal en «papel mojado» y el Remanente de Tesorería en su «caja de improvisación».
La organización local denuncia también problemas de planificación y utiliza los informes de Intervención para cuestionar la modificación presupuestaria.
No existe, por tanto, una discrepancia sustancial en el mensaje político.
Existe una duplicación de quién lo transmite.
Para los medios que reciben ambas comunicaciones, la situación plantea una cuestión evidente sobre dónde se encuentra la portavocía política de la oposición socialista: en el Grupo Municipal dirigido por Posse y coordinada por López Antequera o en la Ejecutiva local encabezada por Martín, secundado por Carlos Rodríguez.
Y esa indefinición cobra una dimensión política mayor cuando ambas estructuras proceden de un enfrentamiento público todavía reciente.
La incógnita de 2027
La crisis llega además en un momento especialmente comprometido para el PSOE de Móstoles.
Quedan nueve meses para las elecciones municipales de mayo de 2027 y los socialistas todavía tienen que resolver cuestiones fundamentales sobre su organización, su liderazgo y la candidatura con la que pretenden recuperar una Alcaldía que gobernaron durante ocho años antes de perderla en 2023.
A esa incertidumbre política se añade el caso ITV, pendiente de resolución judicial y en el que están implicados varios de los principales dirigentes socialistas de la ciudad, incluidos Martín y Posse.
El PSOE afronta, por tanto, la recta hacia las municipales con una dirección local que no ha podido completar el proceso de renovación iniciado en 2025, una portavoz municipal enfrentada políticamente al secretario general, varios concejales que abandonaron la Ejecutiva, militantes que han solicitado medidas contra dirigentes del partido y dos estructuras que esta semana han terminado comunicando por separado una misma iniciativa.
La duplicidad de las notas de prensa podría resultar irrelevante en cualquier otro contexto. Con estos antecedentes, adquiere un significado político diferente: es la expresión pública de una descoordinación entre el partido y su representación municipal que el PSOE de Móstoles todavía no ha conseguido resolver.
A menos de un año de las elecciones, el principal partido de la oposición se enfrenta así no solo al reto de fiscalizar al Gobierno de Manuel Bautista, sino a otro mucho más inmediato: resolver sus propios conflictos, clarificar su liderazgo y evitar que la fractura interna termine condicionando el proyecto con el que pretende volver a gobernar Móstoles en 2027.

