La Policía detiene en Móstoles a dos personas acusadas de estafar cerca de 10.000 euros a mayores
La Policía Nacional ha detenido en Móstoles a un hombre y una mujer que fueron sorprendidos cuando trataban de retirar dinero con tarjetas bancarias que habían sido sustraídas a una mujer minutos antes. Según ha informado la Dirección General de la Policía, la pareja habría obtenido cerca de 10.000 euros mediante este método, dirigido principalmente contra personas de edad avanzada.
Los arrestos se produjeron en enero dentro de un dispositivo policial de localización puesto en marcha tras detectarse varias estafas con un mismo procedimiento. Ambos detenidos pasaron posteriormente a disposición judicial y se les imputan nueve delitos de estafa presuntamente cometidos en Parla y en los distritos madrileños de Usera-Villaverde y Moratalaz.
Víctimas localizadas en cajeros automáticos
La investigación comenzó en diciembre después de detectarse varios casos con características similares. Las pesquisas permitieron identificar un método de actuación organizado en el que la mujer se encargaba de seleccionar a las víctimas en las inmediaciones de sucursales bancarias.
Según la Policía, aguardaba a que las personas utilizaran el cajero automático y, en ese momento, se acercaba con la excusa de ofrecer ayuda o permanecía cerca observando para averiguar el número PIN. Tras ello seguía discretamente a la víctima y trataba de sustraerle la tarjeta bancaria sin que se diera cuenta.
En algunos casos, si era descubierta durante el hurto, recurría a la intimidación para lograr hacerse con la tarjeta. Cuando la persona afectada llegaba a su portal, la detenida utilizaba maniobras de distracción, como preguntar por algún vecino, con el objetivo de acercarse lo suficiente para apoderarse de la tarjeta o de la cartilla bancaria.
Detenidos cuando intentaban retirar casi 6.000 euros
La detención se produjo en Móstoles cuando la mujer trataba de realizar varios reintegros en un cajero por un importe cercano a los 6.000 euros utilizando tarjetas que había robado ese mismo día.
La operación no llegó a completarse debido a la rápida reacción de la víctima, que bloqueó las tarjetas tras darse cuenta de la sustracción. Esta actuación impidió que pudiera retirarse el dinero.
Los agentes localizaron al hombre en las inmediaciones del cajero automático. De acuerdo con la investigación, permanecía allí realizando labores de vigilancia mientras su compañera intentaba efectuar los reintegros.
Cambios de apariencia para evitar ser reconocida
Durante los seguimientos policiales se comprobó que la mujer utilizaba ropa discreta y complementos como gorros, gafas o mascarillas para ocultar su rostro. Además, modificaba su aspecto mientras seguía a las víctimas con el fin de evitar ser identificada.
El hombre, por su parte, actuaba como chófer y vigilante. Se encargaba de trasladarla en vehículo entre distintas sucursales y de controlar posibles movimientos policiales. Ambos mantenían contacto constante para facilitar una huida rápida si era necesario, especialmente cuando las víctimas utilizaban transporte público.
Una vez obtenían la tarjeta bancaria, se desplazaban a un cajero alejado para retirar efectivo con rapidez antes de que la persona afectada advirtiera la sustracción o procediera a bloquearla. Según la Policía Nacional, mediante este sistema habrían logrado un botín cercano a los 10.000 euros.

